Hoy decidí escribir mirándome al espejo y aunque éste no refleje lo que siento por dentro, quiero ver como sangra mi corazón por medio de mis ojos, y que el dolor que afirmo, se lo lleve la persona que en este preciso momento, está al otro lado del cristal.
Cada palabra tiene su significado, parece como si todo lo que escribiera repercutiera en mí, pero no es así; Son los recuerdos y los momentos vividos, los que hacen que cada vocablo forme en mi rostro, expresiones de dolor y que mis manos escriban este artículo.
Han pasado ya varias horas desde que el órgano vital más importante de mi cuerpo empezó a sangrar; No hace falta un puñal para sentir una agonía tremenda, ni un accidente para sentir que la muerte me consume, solo hace falta, que esta pequeña parte de materia corporal no tenga espacio para un ser distinto, al que siento dentro de el.
Se que al amor está involucrado con el color rojo; Y lo que éste espejo refleja es un entintado sanguíneo, si es así, quisiera que estos ojos, no paren de mojar mis mejillas y teñir mi ropaje, para que este amor se fuera en el agua que finalmente me limpiará.
¡Que fácil fuera verdad! , como si al sol se lo pudiera tapar con un dedo, como si la luna no me mostrara el rostro del cual me enamore, como si en éste artículo no estuviera ella para recordarme que aún la sigo amando, como si fuera a olvidarla cuando termine de escribir.
Aún no he quitado el cristal, Sigue al frente mío reflejándome y recordándome que sigo enamorado de ella; ¡No se como no se ha roto!, si emano un intenso dolor, quizá es muy resistente; También hubiese querido ser fabricado con tal solides, o que por lo menos, mi corazón no tuviera tal terquedad para olvidar.
Me tome unos segundos para mirar cuanto desconsuelo hay en cada párrafo que dejo atrás; Me sorprende porque el gesto ya no es el mismo; sigo sangrando, pero la tristeza que veía en frente no denota tal gravedad como cuando empecé. Tal vez el daño se va quedando en la hoja en forma de letras, en ese caso, seguiré escribiendo.
Pero ya quiero terminar; No intento llenarla de sentimientos, tampoco de infinitos recuerdos que me consumen al imaginarlos, porque en todos ellos existe ella, pretendo sellarlo de una vez; Que su luz se apague y que el viento se lleve estas palabras, al lugar mismo, en donde te encuentres ahora.
Con el tiempo tus presencia se irá y la luna que me mostraba tu rostro, hasta ese entonces, me guiará a un mejor destino, en donde numerosas cosas sean motivo para escribir, en donde tu seudónimo se le olvidará a este poco de materia gris; Y cuando mi imagen vuelva a posar en un espejo, sabré que el dolor no se quedo tras el cristal si no que te lo llevaste tu.